
Escrito por: Ynés Yliana Rodríguez Acosta y Dianelbis Delfino Martínez.
Las rutinas de estudiantes y profesores de la Universidad de Guantánamo cambian por estos días. Así sucedió en marzo del año precedente, cuando el SARS Cov 2 irrumpió en nuestras vidas, como en ese entonces, hoy la Alta Casa de Estudio deviene en centro de aislamiento, donde se atiende a más de un centenar de pacientes sospechosos de estar contagiados con el nuevo coronavirus.
Allí con esmero alumnos de las siete facultades, entre ellos Antonio Miguel Bornot, Daniel de Jesús Estrada y Natalia Jovellal se sumaron de manera voluntaria: “Es nuestro deber”… coinciden en afirmar quienes ante la compleja situación epidemiológica de este territorio no dudaron en ser de los primeros en ayudar.
“Aquí realizamos todo lo que haga falta hasta en la zona roja, siempre cumpliendo los protocolos para evitar contagiarnos, realizamos la desinfección e higienización de los locales, el traslado de los alimentos, somos en ocasiones gestores entre los pacientes y los familiares que acuden a entregar algún producto necesario, tramitamos muchas de sus preocupaciones y le dirigimos palabras de aliento”.

